Proceso para templar Acero

Proceso para templar Acero

Templar consiste en calentar el acero a una temperatura predeterminada; mantener esta temperatura hasta que el calor haya penetrado hasta el corazón de la pieza y enfriar bruscamente en el medio correspondiente según el tipo de acero (aire, aceite o agua). En la práctica se puede simultáneamente calentar el acero con el horno; o en caso que el horno ya esté a temperatura, introducir el acero precalentado al horno. El tiempo requerido para que el calor penetre es diferente en cada caso, pero se puede calcular de 5 a 10 minutos por cada 10 mm de espesor y en caso de que la pieza esté precalentada, se puede reducir este tiempo.

 

En los aceros más aleados es necesario tener presente que la disolución de los carburos requiere más tiempo. La dureza deseada y su penetración se obtienen tomando todas estas consideraciones en cuenta.

 

Los agujeros deben llenarse con pasta refractaria o asbesto. Las herramientas débiles y de poca sección deben de soportarse dentro del horno para evitar que se deformen por su propio peso. Como regla general las herramientas de menor sección se deben templar a las temperaturas inferiores indicadas en el catálogo. Es primordial que la temperatura sea uniforme, que no sea sobre pasada y que no se prolongue su tiempo más de lo indicado de lo contrario habría fuerte decarburización y crecimiento del grano. 

 

Los mejores resultados se obtienen templando en baños de sal y hornos al alto vacío, los cuales tienen muchas ventajas, entre las que sobresalen las siguientes:

  • Transmitir la temperatura rápida y uniformemente.
  • Facilitar la medición de la temperatura.
  • Evitar la decarburización.
  • Evitar la oxidación.
  • Producir superficie limpia

En caso de no poder templar en sales o al alto vacío, conviene proteger la pieza con foil especial para temple o empacar las piezas en una caja de lámina protegiéndolas con ceniza, viruta de hierro gris o carbón vegetal y así templar en horno de mufla. En todos los casos es indispensable un control de temperatura.

 

Si el acero se templa al agua (o agua con sal) ésta debe tener una temperatura de 20°C (70°F) a 30°C (85°F) y si el acero se templa al aceite, éste debe tener una temperatura de 50°C (120°F). Es indispensable tener una buena cantidad de agua o aceite para que no suba mucho la temperatura al enfriar el acero.

 

Al enfriar una herramienta bruscamente de la temperatura de temple al medio de temple (agua, aceite o aire), ésta sufre un cambio de volumen; este cambio brusco de volumen causa fuertes tensiones internas en el acero, las cuales pueden causar roturas. Por esta razón nunca debe de permitirse que el acero se enfríe completamente antes del primer revenido. La herramienta debe sacarse del medio de enfriamiento cuando todavía tenga algo de calor suficiente para poder tocarla con la mano e inmediatamente después revenirla para liberar estas tensiones y así evitar roturas.

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